HISTORIA

Antecedentes Históricos de la Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia

La Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia –UPCV-, fue creada el 20 de febrero del año 2008 mediante acuerdo ministerial número 542-2008, del Ministerio de Gobernación, derivado de la necesidad de contar con un ente gubernamental especializado en el tema de prevención de la violencia, el cual fue reformado por el acuerdo ministerial número 95-2013, de fecha 19 de febrero de 2013, por medio del cual se prorroga su vigencia por cinco años más, se define la estructura organizacional que debería adoptar para el cumplimiento de sus funciones y, a la vez, se establece su dependencia jerárquica del Tercer Viceministerio de Prevención de la Violencia y el Delito, del Ministerio de Gobernación.

No obstante, inicialmente fue creada como Comisión Nacional para la Prevención de la Violencia y la Promoción de Valores de Convivencia –CONAPREPI-, con dependencia jerárquica de la Vice-presidencia de la República de Guatemala, durante el periodo presidencial 2004-2008.

En el Ministerio de Gobernación, su antecedente lo conforma la creación de la Dirección de Prevención Comunitaria del Delito, contemplada en el Acuerdo Ministerial 1954-2005, mismo que posteriormente fue derogado mediante Acuerdo Ministerial 076-2008; creando la Dirección nuevamente, como se le conoce, a través del acuerdo al cual se hace referencia en el párrafo primero, como Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia.

De esa manera, el Acuerdo Ministerial número 95-2013, en su artículo 2, establece que la Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia como Unidad Especial de Ejecución, tendrá por objeto el desarrollo y aplicaciones de planes, programas o proyectos de prevención comunitaria de la violencia, dentro de las políticas de seguridad pública establecidas por el Ministerio de Gobernación, teniendo como fin organizar y desarrollar la participación civil en los niveles comunitario, municipal y departamental; con lo cual se pretende la búsqueda de una cultura de previsión de la violencia, generando alertas tempranas y cultura de denuncia.

Estableciendo con ello, la prevención de la violencia como parte fundamental de la estrategia de seguridad pública, pues ahora, el combate al delito no sólo se realiza desde la parte punitiva y reactiva, sino desde el mismo entorno social, a través del análisis de los factores sociales, comunitarios y situacionales que inciden para que se cometan actos fuera de la ley.